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Aceptar lo que hay

LA PRESENCIA Y EL SENTIR CONSCIENTE CONSTITUYEN EL CAMINO DE LA SANACIÓN.png

Hoy quiero hablar de la aceptación; vengo observando que se ha popularizado el recomendar la aceptación para todos los problemas que causan sufrimiento a las personas. Parece una pastilla mágica que todo lo cura, pero tengo la impresión de que encierra muchas interpretaciones, a mi juicio peligrosas, que en poco o nada ayudan a las personas a lidiar con su sufrimiento. Por el contrario, a menudo les genera mayor frustración y desasosiego.

Desde el enfoque de la filosofía sapiencial hablamos de aceptación como la capacidad de estar con lo que hay, poner conciencia en nuestra experiencia y permitir su total desenvolvimiento. Mirar y sentir todo sin resistencia ni censura. En este sentido los estoicos consideraban que la esencia de la vida filosófica es la aceptación, la aceptación lúcida de la realidad.

En este mirar todo se incluye: la mirada hacia fuera, la realidad exterior y la mirada hacia dentro, mirarnos a nosotros mismos con la misma mirada objetiva y limpia con que miramos la realidad que nos rodea. La autoaceptación es la disposición a vernos y asumir lo que somos en este momento presento, aquí y ahora.

Asumir y vivenciar todas las dimensiones de nosotros mismos, sin rechazo, sin reproche, sin censura. Fluir con la experiencia personal. Dejarnos ser lo que somos.

“Cuando nos situamos en nuestra Presencia, estamos totalmente presentes en nuestra experiencia tal y como se está manifestando. Dejamos ser lo que es. En otras palabras, la Presencia en sí misma equivale a la aceptación…….

No se trata de plantearnos aceptar o no aceptar, como si la aceptación fuera una decisión que podemos llevar a cabo sin modificar nuestro nivel de conciencia. La aceptación no es el resultado de un empeño voluntarista. Es un acto de ser…”  Mónica Cavallé : El arte de ser

Y esto no significa que la aceptación implique una actitud de resignación ante la información que recibo de este ver lo que hay aquí y ahora, ni tampoco una búsqueda de justificaciones para asumir que esto es así sin más y debo aceptar que no va a cambiar. La aceptación no es un acto voluntario ni impuesto.

Sí puedo, por el contrario, tener disposición de aceptar tratando de desarrollar mi vida en un modo presente, en lo que vivo aquí y ahora y forma parte de esta aceptación, ser consciente de que en este momento no estoy pudiendo aceptar una determinada situación. Descansar en esto corresponde con nuestra realidad en innumerables situaciones.

Forzarnos a aceptar porque es la recomendación para dejar de sufrir, nos aumenta el sufrimiento porque realmente no es aceptar, es otra forma de resistirnos a nuestra experiencia presente tratando de evocar un estado de aceptación que ahora mismo no estoy viviendo.

Y esto no significa que la aceptación implique una actitud de resignación ante la información que recibo…

Ser consciente de que ahora en este momento no puedo aceptar una situación, una emoción, como es una determinada persona o el papel que desempeña en mi vida es aceptar y concienciar mi experiencia presente.

Lo que pone freno a la aceptación es nuestro pensamiento, ciertas barreras mentales que nos impiden asumir lo que esta ocurriendo aquí y ahora.

En el próximo post examinaremos algunas de esas barreras mentales como los famosos  “deberías”: pensar esto no es lo que debería estar sucediendo, las cosas deberían suceder de una determinada manera y nosotros sabemos cuál es…

Estar en conflicto con alguna faceta de nosotros mismos provoca negación a nuestra propia experiencia: como soy una buena persona no puedo experimentar envidia, celos, ira. Me niego a aceptar que lo estoy experimentando.

Taller aprender a decir que no.

Aquí os dejo toda la información sobre la próxima edición del taller que facilito junto a Sonia Cataño sobre nuestra relación con la asertividad y la capacidad de poner límites. Os remito a post anterior pinchando aquí dónde podéis encontrar toda la información del contenido. Si estáis interesados reservad vuestra plaza cuanto antes ya que son limitadas. Hasta pronto!!

El único modo de ser feliz es amando

Si no sabes amar tu vida pasará como un destello

Tras el visionado de la película El árbol de la vida dirigida por Terrence Malick, me surgieron muchas cuestiones acerca del sentido de la vida, hubo un diálogo concreto que me resonó mucho:

El único modo de ser feliz es amando.

Si no sabes amar tu vida pasará como un destello.

Sé bueno con los demás,

asómbrate,

ten esperanza.

De algún modo es una intuición que siempre me ha acompañado, la clave para una vida plena es vivir amando, en esa misión me encuentro y me parece un camino profundamente bello, lleno de aprendizajes,  a la vez que siento que me pongo a prueba cada día, que debo abrazar la honestidad y la incertidumbre constantemente, eso me resulta muy retador pero aveces me siento muy perdida, desubicada, sola.

Me encuentro con mis limites con mis heridas y tengo que detenerme a mirarlas de frente, examinarlas, ver como operan, aceptarlas para poder continuar. Aprender a amar se ha convertido en mi tarea de vida y cuanto más me cuestiono más ignorante me siento a este respecto.

Ojalá fuera esta una cuestión con la que pudiésemos familiarizarnos en nuestras familias, en las escuelas, en las calles, viviríamos mucho mejor si nos centrásemos en esta tarea que es vital para nuestro pleno desenvolvimiento.

A partir de la intuición de que el amor es la clave para la vida plena, me surgen preguntas a las que quiero encontrar respuestas y quiero compartirlas con todos vosotros que pasáis por este blog para que me ayudéis si está en vuestro ánimo a encontrar las respuestas.

¿qué es amar?

¿sabemos amar?

¿el amor esta regulado por normas?

¿podemos elegir lo que amamos?

¿cómo se aprende a amar?

Se asoman algunas intuiciones … amar será:

¿mirar con los ojos del asombro?

¿gratitud?

¿comprender, entender?

¿dejar ser?

¿ser fiel a uno mismo?

¿presencia en cada momento?

¿aceptar lo que es?

¿empatizar, tender la mano sin esperar nada?

¿perdonar?

¿saber ver la belleza de la singular esencia?

¿tener esperanza y confianza en la  vida?

¿Puede que el amor sea un estado y no una forma de relacionarnos?

¿Si estoy en amor, me quiero y acepto honestamente será más fácil  desplegar ese estado hacia fuera?

¿Por qué nos desconectamos del amor? ¿A dónde vamos cuando eso sucede?¿ al miedo?

Os animo a la indagación filosófica sobre el amor, escribidme!

Profundamente agradecida por la recomendación de la película!

Feliz verano!

Prohibido equivocarse

 

Cuanto miedo tenemos a equivocarnos, a no decir la palabra adecuada, a no tomar el camino correcto a no mostrar nuestros lados más vulnerables, a lo que digan de nosotros, que nos critiquen, que no seamos bien vistos, a darnos cuenta de que no somos lo que creemos.

¿Cuál fue el momento en el que perdimos la confianza en nosotros mismos? ¿Qué fue lo que nos hizo desarrollar una mirada desconfiada? ¿Cuáles son las consecuencias de vivir desde esta desconfianza? Supongo que hemos vivido una educación demasiado normativa en donde nuestra acción se ceñía a lo que podíamos o no hacer. Las explicaciones no llegaban y era todo por nuestro bien, porque lo decía la familia, porque lo decía la maestra, porque lo decía la autoridad. Era fácil concluir que no debíamos confiar en nuestro propio criterio, que nos debía decir lo que convenía hacer alguna autoridad moral externa.

No es sorprendente con tales antecedentes, el sufrimiento que a algunas personas nos causa tomar cualquier decisión y lo acomodaticios que podemos llegar a ser por miedo a equivocarnos, a no estar haciendo lo correcto, a que alguien nos regañe. Y para que hablar de los momentos en los que nos enfrentamos a un reto en el que queremos demostrar que lo sabemos hacer bien, tan identificados con este hacer, que si no resulta todo lo bien que habíamos pensado o resulta mal, se produce un sentimiento devastador de fracaso y cuestionamiento de nuestra propia valía. “Si no hago esto o aquello bien no valgo nada”

Definimos quien somos por las cosas que hacemos y así nos juzgamos y por ende juzgamos a los demás. Nuestra definición por nuestras acciones puede tener sentido, pero cuando somos capaces de incluir todos nuestros actos, no sólo algunos. Cuando ponemos toda nuestra valía en una acción, nos estamos identificando con esa acción, nos reducimos a eso.  Limitar nuestro ser a una dimensión de nuestra vida no nos permite desarrollarnos plenamente, nos causa sufrimiento y nos aleja de lo que realmente somos.

Pensar que las equivocaciones son fatales, que es lo peor que nos puede pasar, que mostrarlas es definir lo que somos como algo errado, ” somos errores” al final nos lleva a un miedo escénico tan grande que dejas de actuar para no mostrarte erróneo incompleto. Empiezas a vivir al otro lado de  la barrera, donde nadie se equivoca porque el que no hace, no dice, no muestra, no se arriesga, no se equivoca. Nos escondemos en la inacción perdiendo la oportunidad de crecer, de adquirir experiencia, de desarrollarnos plenamente.

Asumir las equivocaciones como oportunidades de aprendizaje puede cambiar todo el enfoque. La vida es un aprendizaje continuo, solamente tenemos que observar a los niños que aprenden en muchas ocasiones a andar después de haberse caído, que al principio cuando se caen se asustan pero poco a poco aprenden a levantarse y caminan cada vez con más agilidad y así con todos los retos que se les presenta.

Desde hace un tiempo me he aliado con la equivocación, he empezado a decir lo que pienso a mostrar lo que siento, a arriesgarme a hacer cosas nuevas, emprender nuevos caminos, a tomar la acción como principio. Y no voy a decir que no he sentido que me equivocaba en algunas de mis nuevas empresas, incluso cuando siento que he aprendido haciendo algo que no me ha salido muy bien me viene a la cabeza el pensamiento: no tenías que haber hecho esto o aquello fue una equivocación.

Ahora simplemente dejo que suene por mi cabeza sin hacer mucho ruido, porque me suena más fuerte vivir es errar y necesito errar para crecer para aprender cada día, reconocer mis errores, mis puntos débiles, mi ignorancia, me hace más feliz que pensar que soy perfecta y todo lo que hago debe corresponder a esa perfección. La realidad es que soy humanamente imperfecta y aceptar esta realidad me pone los pies en la tierra y me coloca en otra actitud más compresiva conmigo misma y con los demás.

Cuando te sabes imperfecto las críticas enriquecen si son constructivas y no nos afectan si no tienen que ver con nosotros. Comprendes que el camino se hace andando, tropezando, parando. Hacer las cosas lo mejor posibles no tiene por qué ser una exigencia que cause sufrimiento. El aprendizaje es un proceso, una práctica diaria en la que vas desarrollando tus habilidades y puede ser un disfrute aprender cada día.

El trabajo a través del asesoramiento filosófico se centra en definir esos patrones relacionados con la equivocación que nos provocan insatisfacción, frustración, inacción, enfado y tratar de darle voz a esas emociones para que nos vayan mostrando todas esas creencias limitadas con las que estamos operando. El diálogo filosófico nos dará la hondura adecuada para ir indagando y cuestionando todo este engranaje mental produciéndose cada vez más claridad, toma de conciencia y comprensión liberadora.

Claves para vivir una vida pensada y pensar una vida vivida: Presencia

 

arte de vivir, arte de pensar
Arte de vivir arte de pensar: Iniciación al asesoramiento filosófico de Mónica Cavallé Cruz y Julián Domingo Machado Fernández.

Mientras leía este libro pensaba en cuáles podrían ser las claves del arte de vivir, algunas prácticas diarias que te hagan desarrollar esa actitud filosófica de búsqueda de la verdad como caída de los velos que nos separarán de la realidad.

Algunas personas en la consultan empiezan a ver dimensiones de su vida más cercanas a la realidad y estas verdades digamos que les resultan incómodas se convierten en problemas difíciles de resolver en lugar de información valiosa para crecer.

Las exigencias de lo que debemos ser se arraigan muy profundamente en cada uno de nosotros y las lentes con las que vemos se nos empañan, no dejándonos comprender claramente esas verdades que intuimos y que están latiendo en nuestro interior, ese grito que pide paso.

Nos obstinamos con la idea de que la vida es un problema que debemos resolver con la respuesta exacta y si no nos vemos capaces de resolver ese problema nos anestesiamos y nos cerramos, huimos de la realidad.

Desarrollar algunas actitudes o formas de presentarse ante la vida puede ser definitivo para vivir esa claridad, coherencia. De todas ellas elijo hoy la presencia.

La presencia es estar prestando atención a lo que ocurre en nuestra vida, pensando en lo que estamos haciendo y dando lo mejor de nosotros en cada momento. El futuro no ha llegado y el pasado se fue. Somos presente !vivamos el presente!

Podemos pensar ¿cómo no voy a estar presente en mi propia vida? estoy aquí conmigo cada segundo en cada lugar que piso. Y así es, pero a veces estamos sin prestar atención.

Podemos estar en una reunión mirando el reloj todo el tiempo porque tenemos algo que hacer después y ya nos hemos ido a ese después y la reunión no la estamos viviendo con presencia. Actuamos si lo hacemos ya desde ese otro lugar, probablemente con prisa y ansiedad.

Nos cuesta mucho vivir con presencia porque solemos estar pensando en lo que vamos a hacer más tarde o quizá nos hemos quedado enganchados a algo que nos ha pasado antes de este momento y le damos vueltas y vueltas en la cabeza y no nos damos cuenta que alguien nos esta hablando.

Estas situaciones nos han sucedido a todos alguna vez, pues esto es no estar presente en nuestra vida, en cada momento. Poner atención para tratar de ir desarrollando nuestra presencia puede traer cambios muy agradables a nuestra vida haciéndonos disfrutar de momentos especiales que se nos están pasando por alto.

Tomemos unos minutos para reflexionar sobre nuestra presencia: ¿Estoy presente en mi vida? ¿Soy una persona consciente? ¿Presto atención?¿Escucho a los demás? ¿Me escucho a mi misma? ¿Sé lo que quiero? ¿Voy hacia ello? ¿Cómo percibo el tiempo, se me escapa de las manos, lo organizo y optimizo?

Os dejo respondiendo a estas preguntas, observando en vuestro día a día. Estaré encantada de recibir vuestras impresiones. Seguiremos buscando claves para vivir.

 

 

La reflexión filosófica también me ayuda en la crianza.

La crianza entraña muchas cuestiones definitivas en el desarrollo de las personas. Hacer una reflexión filosófica acerca de esta tarea tan infravalorada produce cambios muy importantes en la vida de los niños y de los adultos  responsables de la crianza. En éstas me encuentro desde que decidí ser madre y quiero compartir algunas reflexiones con vosotros.

¿De dónde parto cuando se me plantea  difícil la tarea de criar? Parto de una experiencia personal, de una mirada construida a partir de esa experiencia, parto de mi mísma de lo que me faltó, de lo que me resultó difícil encarar, de unas heridas de infancia, de un ser sin plenitud.

Proyectamos casi de manera inevitable sobre sus vidas nuestra experiencia. Conviene que seamos capaces de ver con claridad de dónde partimos, cada uno de nuestra propia circunstancia.

Hacer una reflexión filosófica acerca de esta tarea tan infravalorada produce cambios muy importantes en la vida de los niños y los adultos responsables de la crianza.

Otra cuestión bien distinta es que de nuestra experiencia hayamos creado un aprendizaje y tengamos claros algunos puntos en los que queremos poner más atención porque nos dieron problemas. Importante esta diferencia entre proyectar y aprovechar aprendizaje de experiencia vivida porque en el proyectar no se deja espacio para el niño, ahí el centro eres tú y tu dolor, y cuando aprovechas la experiencia para mirar con más atención estás dejando al niño que tenga su propio lugar.

Los peligros que temía eran justo esas proyecciones de un ideal sobre ellos, no ser capaz de ver lo que el niño necesita, saber hacerles sentir seguros, que sientan el amor en el que les criamos, que no sean niños heridos por no ser vistos en su ser, no saber dotarlos de herramientas necesarias para vivir de manera autónoma, a veces dudo tenerlas yo misma.

Conviene que seamos capaces de ver con claridad de dónde partimos, cada uno de nuestra propia circunstancia.

Sentía que para hacerlo bien necesitaba un manual de instrucciones escrito por personas que supiesen mucho del tema y seguirlas al pie de la letra para no fallar. Me documenté mucho, me hice con libros, teorías pedagógicas, todos los temas de la crianza me interesaban, el apego seguro, la alimentación, la comunicación, el juego…

Llegó un momento en que tenía la cabeza a punto de estallar, un maremagnum de ideas dando vueltas, algunas opuestas. Con esto sólo conseguí bloquearme y no saber por donde salir o a qué prestar atención. La crianza ya estaba aquí y requería mucho tiempo y dedicación y la inseguridad propia de estos primeros momentos unida a la inseguridad creada por tanta documentación me hicieron pasar una época difícil.

Buscar recetas para saber qué hacer en cualquier momento sólo era una respuesta para compensar mi inseguridad. Pensar en poder aplicar normas generales a los niños es muy frustrante porque independientemente de que haya cosas comunes entendiéndose en cada contexto, cada niño es un ser único, no hay otra persona igual.

Y comprendí que así es como debemos tratarlos: como seres únicos, como una expresión de vida original.

Cuando nuestra mirada viene de ahí es más comprensiva, deja de comparar, te permite comunicarte con su ser más esencial. Y si ellos son únicos, cada uno de nosotros también lo somos, dignos de amor y susceptibles de ser vistos tal y como somos en nuestra singularidad desde nuestro ser profundo.

Buscar recetas para saber qué hacer en cualquier momento sólo era una respuesta para compensar mi inseguridad.

Respetar lo que somos, amarnos incondicionalmente, aceptar nuestras luces y sombras, vivir presentes y conscientes el mayor tiempo posible, caminar con esa actitud filosófica de ser cada día más reales es la clave para que nuestros hijos puedan desarrollarse de una forma sana, siendo respetados y comprendidos como los seres únicos que son y puedan desarrollarse del mismo modo.

Al final, siempre la respuesta está dentro de una mismo:

Vive y quiérete , sé tú mismo y deja que tu ser se exprese y esto mismo será lo que tus hijos aprenderán a hacer.

Aprende a gestionar tus emociones, reconcíliate con tus heridas y siente tus vacíos.

Muéstrate tal cual eres en tu vulnerabilidad, no construyas máscaras y muros para protegerte. Porque si haces eso no dejarás que te vean ni que sepan quien eres.

Apuesta por dar lo mejor de ti en cada momento, siente tus emociones todas, no hay buenas y malas todas deben salir, ser expresadas.

Juega con ellos, abrázalos, cuéntales lo que piensas lo que sientes, dales confianza y espacio para ser independientes de ti, prepara la pista de despegue, ayúdales a que consigan todo lo que necesitan para volar.. y ¡déjales que vuelen! A estas alturas ya sabrán que estarás  ahí dandoles tu amor incondicionalmente siempre, no hará falta más .

Al final, siempre la respuesta está dentro de uno mismo: vive y quiérete , sé tú mismo y deja que tu ser se exprese y esto mismo será lo que tus hijos aprenderán a hacer.

Estas son algunas de las reflexiones que he desarrollado en este tiempo de crianza, intento integrarlas en mi día a día pero no siempre lo consigo, trato de no juzgarme por ello sólo mirarme  y aceptarme humanamente imperfecta.

Me encantaria conocer las vuestras intuiciones y aprendizajes, es un camino tan personal y experiencial el de la crianza que todas las voces aportan conocimientos valiosos. Os animo a que  compartáis las vuestras en los comentarios  o a través del contacto. ¡¡Gracias!!

Las despedidas forman parte de la vida

Hay despedidas que duelen en el alma, que mueven, que te conectan con el dolor profundo de la pérdida definitiva.

Hay despedidas que llenan de admiración cuando se acepta el final con humildad.

Hay despedidas que te recuerdan que cerca de ti hay muchos buenos y generosos corazones.

Hay despedidas que nunca quisiste imaginar, hay palabras que no quieres pronunciar.

Hay despedidas que cambian la mirada, que te alejan de lo accesorio y te conectan con lo esencial.

Hay despedidas de hombres buenos que te parten el corazón.

Hay despedidas que generan amor unión sostén para soportar el dolor.

Hay despedidas que se llevan una parte de tu vida que ya sólo quedará en tu corazón.

Buen viaje a los que se han ido, aquí queda su ser en cada uno de nosotros, aquí queda su amor y su genuina grandeza.

¡Adiós!

¡Únete a nuestro grupo de mujeres para el crecimiento personal!

“El problema del género es que prescribe cómo tenemos que ser, en vez  de reconocer cómo somos realmente. Imagínense lo felices que seríamos, lo libres que seríamos siendo quienes somos en realidad, sin sufrir la carga de las expectativas de género.”

Chimamanda Ngozi Adichie

Hace ya un tiempo que vengo observando en las consultas que hay una necesidad de un espacio seguro donde poder mostrarse. A la vez he podido detectar algunos patrones comunes en las mujeres y los empiezo a relacionar con esta sociedad en la que vivimos que nos presiona para asumir roles que no encajan en nuestra forma de ser y sentir.

A veces quedamos encerradas en ese deber ser tan potenciado que nos olvidamos de quienes somos de verdad.

Fruto de todas estas observaciones y sentimientos personales relacionados con nuestro género nacieron las conversaciones con Sonia Cataño y el deseo de crear un espacio juntas donde las mujeres puedan expresarse tal y como son y puedan mirarse y reconocerse o no en las otras, puedan construir un vinculo de escucha comprensiva, de cariño de respeto y en esta actitud emprender un crecimiento personal que nos haga sentir más satisfechas y plenas.

El proyecto se ha hecho realidad y el  miercoles 17 de Octubre a las 19:00 horas emprendemos el camino con el grupo de mujeres para el crecimiento personal, dos miercoles al mes, de Octubre a Junio. Si estas interesada en conocerte, conectar con tus emociones, aprender a mirar desde tu propio ser en un espacio respetuoso y cálido este es tu sitio, contacta con nosotras y únete al grupo. Te estamos esperando.

Aquí os dejo toda la información:

Cartel grupo de mujeres

 

Y eso del asesoramiento filosófico ¿qué es?

Muchas personas me preguntan a qué me dedico, qué es eso del asesoramiento filosófico, y suelo comenzar a explicar que la filosofía en sus orígenes se planteaba como el arte de aprender a vivir, y les menciono a Sócrates, el diálogo Socrático, la mayéutica … y ya les he perdido.

En ese punto parece que empiezo a hablar otro idioma y, aunque no me lo dicen, lo veo en sus caras. Me doy cuenta de que las preguntas desaparecen, no vaya a parecer que si no saben de qué les hablo sean unos ignorantes. Nada más lejos de la realidad: ignorancia la mía que no doy con la tecla. Para empezar un proceso de asesoramiento no es necesario tener conocimientos de filosofía.

Cambio el tercio y abordo el asunto desde lo que es una relación de ayuda para poder vivir una vida más consciente, para poder vivir en contacto con nuestra verdad, poner luz a esas zonas oscuras de nuestra vida que están en potencia y piden desplegarse, aceptar la realidad. Ahora la cara ya puede variar porque estamos en una época que la palabra consciente se ha puesto de moda y por ahí puedo conectar con algunas personas.  Luego están los que no les van las modas y piensan que esto es otra intensidad más de la ola del hipsterismo. Tampoco va de eso.

Para empezar un proceso de asesoramiento no es necesario tener conocimientos de filosofía.

La filosofía es una disciplina muy antigua preocupada por las cuestiones existenciales, es una actitud ante la vida, una manera de mirar que lleva vigente más de dos milenios, demasiado para ser una moda.

Quedan entonces aquellos a los que no he perdido en el camino pero aún no he conseguido dar una respuesta satisfactoria. Empiezan a intuir de qué va esto y suelen preguntar “¿es como ir al psicólogo?”. Y aquí me toca abordar semejanzas y diferencias de ambas disciplinas. La Filosofía parió a la Psicología de manera que las semejanzas están presentes, el interés común por comprender y superar el sufrimiento humano es una de ellas, los enfoques para plantearlo son las diferencias.

En el asesoramiento filosófico el asesorado o consultante no es un paciente, no se diagnostican ni tratan patologías, el asesorado es una persona que se enfrenta a situaciones propias de la vida que le presentan dificultad. La propia existencia individual de cada uno nos trae una serie de situaciones que debemos abordar y no siempre sabemos cómo hacerlo o nos sentimos con falta de recursos para ello.

el asesorado no es un paciente, no se diagnostican ni tratan patologías, el asesorado es una persona que se enfrenta a situaciones propias de la vida que le presentan dificultad.

Ejemplo de estas situaciones pueden ser: una sensación de desidia por llevar una vida que no le satisface, una relación personal que genera sufrimiento, un momento de conflicto en la crianza de los hijos, dificultad para asumir nuestra identidad…

Este tipo de cuestiones nos requiere tomarnos un tiempo para detenernos y hacer una indagación en la situación, planteandonos preguntas: ¿por qué he llegado a este punto? ¿cómo me siento cuando sucede esto? ¿por qué respondo de esta forma? Es el momento de escucharnos a nosotros mismos y tratar de ver qué filosofía operativa, qué sistema de creencias y pensamientos están detrás de nuestra forma de actuar.

Sale el sol

El papel de filósofo es acompañar en esa indagación, es plantear preguntas concretas que ayuden a la persona a clarificar la situación y pueda verse a sí misma de un manera más real y así ir dilucidando cuáles pueden ser las claves del malestar para poder superarlo.

Las herramientas del filósofo en este acompañamiento son la escucha, la empatía, la elaboración de preguntas, planteamiento de ejercicios filosóficos que ayuden a clarificar, una actitud de humildad y respeto por la sabiduría personal de las personas a las que acompaña.

Cuando no he conseguido a través de mis explicaciones clarificar en qué consiste el asesoramiento filosófico desisto de más explicaciones y propongo encontrarnos en el despacho o a través de una videoconferencia y empezar el acompañamiento. Una experiencia vivida vale más que mil palabras.