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La Huida

Es asombroso descubrir en nuestra forma de actuar mecanismos que han estado operando en nuestros comportamientos y que se camuflan bajo otras apariencias, la mayor parte de las veces en contra de lo que perseguimos.  Uno de estos mecanismos con los que me topé fue la huida, la huida como respuesta, como protección a los sentimientos, a las emociones. A una misma en definitiva. En mi búsqueda por encontrar explicaciones me di cuenta que se abría una ventana que traía mucha luminosidad.

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¿Qué quiere la huida para ti? Cuando te ves no acudiendo a una cita o dejando plantado a alguien en plena discusión, te niegas a hablar de algún tema o simplemente a hablar con una persona se activa el patrón de conducta de huida

Tal huida, ¿está buscando algo positivo para mí? Quiere  protegerme, que no sufra, que no me hagan daño, que no me decepcionen; mantener mi integridad porque si me hacen daño, si me siento decepcionada, puedo sufrir, perder el control de mi vida, perderme en toda esa amalgama de sentimientos dolor, decepción, pena, soledad, aislamiento…..

Cuando te ves no acudiendo a una cita o dejando plantado a alguien en plena discusión, te niegas a hablar de algún tema o simplemente a hablar con una persona se activa el patrón de conducta de huida

¿Y qué pasa cuando huyes? ¿Cómo te sientes? Siento que me han decepcionado, siento que me han dañado, me siento triste, sola, aislada, descontrolada… perdida en un drama mental que me causa mucho sufrimiento.

¿Consigue lo que se propone la huida? No, la huida persigue un bien para mí pero me trae sufrimiento y drama a mi vida. Me engancha a pensamientos del tipo: “No me quieren, para qué voy a estar aquí”, “no les hago falta”, ” no sirvo para nada”, “nadie me comprende”, “no merece la pena esta persona que no me comprende”.

SENTIR MI PRESENCIA EN ESE MOMENTO, RESPIRAR PROFUNDO, ATENDIENDO A TODAS LAS EMOCIONES QUE SIENTE MI CUERPO, ME ALEJA DEL DRAMA MENTAL QUE DESATA LA HUIDA.

¿Qué puedo hacer con este patrón de conducta?  Cuando soy capaz de ver cómo funciona un patrón de conducta en mi vida es cuando empieza la transformación; aceptar nuestras sombras y saber cómo funcionan es una herramienta fundamental para nuestra vida.

Sé que en determinados momentos se va desatar este patrón, lleva sucediendo así toda la vida, pero lo observo con atención, le doy el espacio que necesita a todos esos sentimientos que trae y entonces es cuando puedo calmar el sufrimiento mental, expresar mi vulnerabilidad, abrirme y mostrarme tal y como soy.

Sentir mi presencia en ese momento, respirar profundo, atendiendo a todas las emociones que siente mi cuerpo, me aleja del drama mental que desata la huida.

LA CLAVE FUE LA ACEPTACIÓN, LA DESIDENTIFICACIÓN, TRATAR DE VERLO TODO DE LA FORMA MAS OBJETIVA POSIBLE.

Cuando descubrí este patrón en mi forma de actuar me enfadé mucho porque identificaba esta forma de actuar con una forma de ser y me desagradaba ser así. Este enfado conmigo misma no ayudó mucho, me alejaba de ver las cosas tal y como eran me generaba más sufrimiento si cabe,. Tuve entonces dos asuntos que resolver: el enfado por cómo me había dado cuenta que actuaba y la forma de actuar en sí.

La clave fue la aceptación, la desidentificación, tratar de verlo todo de la forma mas objetiva posible. Y todo esto no hubiera sido posible si no me hubieran acompañado a través del asesoramiento filosófico Mónica, Cristina, Saverio y Nara a los que les estoy eternamente agradecida por su presencia y compañía en este camino. Gracias.

¿Quién soy?

A menudo sufrimos porque no somos lo que esperamos ser, nos planteamos exigencias ideales e inalcanzables sobre nosotros mismos que nos mantienen en un estado de sufrimiento, frustración, enfado. Queremos definirnos, cumplir con esas etiquetas que se han orquestado para definirnos.

Cuando pienso ahora en mí, en quién soy, no pienso en etiquetas, no necesito definirme. Es una sensación nueva, en este momento soy capaz de echar la vista atrás y ver que hasta ahora parecía importante tener un personaje definido para responder a la pregunta ¿quién soy?

Y tú, ¿quien eres? ¿qué estás eligiendo  para ti?

Me doy cuenta que esto me provocaba malestar porque el hecho de tener que crear un personaje construido a partir de mil etiquetas me alejaba de quien realmente era yo. Las etiquetas, el personaje, las definiciones, vienen de fuera de mí, son constructos sociales y familiares. En definitiva, son conceptos ya definidos.

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Si tratamos de vernos a nosotros mismos como algo ya definido que tiene que encajar en algún sitio, ¿dónde queda la expresión de nuestro ser? ¿dónde queda la creatividad? ¿por qué tenemos que limitarnos?

Cuando pienso en quién soy yo, tiene muy poca importancia todas esas definiciones, incluso tiene poca importancia el yo. No quiero decir que el lenguaje, los conceptos y las etiquetas no tengan una función vital para nosotros, que es facilitarnos la comunicación. Lo que quiero decir es que no podemos permitir que esto nos limite, nos encierre y no nos deje ver más allá. Primero soy y luego defino lo que soy, si es que lo necesito.

Para ser me responsabilizo de mi vida, me alejo de lo que no me interesa o de lo que no me aporta, del ruido mental.

Para ser me responsabilizo de mi vida, me alejo de lo que no me interesa o de lo que no me aporta, me alejo del ruido mental y me acerco a la consonancia conmigo misma, valoro lo que me hace sentir lo que me llena.

Desde aquí respiro profundo y elijo lo que me hace sentir bien, elijo quererme, cuidarme y respetarme, elijo entenderme darme espacio, elijo honestidad conmigo misma. Y tú, ¿quien eres? ¿qué estás eligiendo  para ti?

Confianza en uno mismo

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“Un hombre debería aprender a detectar y contemplar ese relámpago de luz que le atraviesa la mente desde el interior de sí mismo, más resplandeciente que el brillo que dejaron en el firmamento los bardos y los sabios que le han precedido. Sin embargo, ese hombre deja pasar por alto su pensamiento tan solo porque es suyo.” Ralph Waldo Emerson: Confianza en uno mismo

Cuantas veces hemos sentido esta sensación que nos describe Ralph Waldo Emerson en su libro Confianza en uno mismo. Dejar pasar por alto tu pensamiento sólo porque es tuyo y no te merece demasiado respeto; permaneces abierto a las palabras de otros que pueden ser sabios o no serlo, pero le vas a conceder esa escucha y esa apertura por lo que puedan decir. Te vas a mantener silenciado aún cuando no compartes lo que escuchas, incluso cuando no te resulta indiferente y te está causando daño.

Sin embargo, con esa idea que aparece como une relámpago de luz atravesando nuestra mente desde el interior de nosotros mismos, con esa iniciativa de poner voz, no vamos a ser tan amables. No hay confianza en nosotros mismos, no confiamos en que podamos tomar la palabra y tener algo bueno que decir, algo útil, algo interesante… eso quedó descartado hace tiempo. Se ha convertido en una forma de estar y de no ser.

La búsqueda de nuestra seguridad en otras personas es una búsqueda que nunca termina porque Porque nadie puede ser por ti.

Cuando no respetamos nuestra voz o ni si quiera la escuchamos, cuando pensamos y buscamos el sentido fuera de nosotros mismos sin tener en cuenta lo que nosotros somos y las necesidades que ese ser uno mismo requiere, probablemente es porque tenemos la confianza en nosotros mismos dañada y por ende nuestro sentir, nuestro deseos y nuestra satisfacción. Con esta filosofía operativa nunca nos sentimos bien con nosotros mismos.

La búsqueda de nuestra seguridad en otras personas, en otros lugares, en otros saberes, es una búsqueda que nunca termina porque pretende llenar un vacío de ser que nunca se completa. Porque nadie puede ser por ti.

Por exceso y por defecto la confianza en uno mismo se convierte en una trampa para nuestra vida. Por defecto porque los ojos miran con temor, desconfiados, la interpretación siempre hace daño y nunca somos lo suficiente para ser vistos; por exceso porque somos muy grandes, más grandes que los otros, arrogantes con una vida que se nos queda pequeña para todos los atributos que creemos tener.

La confianza en uno mismo desde el asesoramiento filosófico se trabaja dejando que hable mi ser esencial.

Ninguna de las dos graduaciones nos da un conocimiento real de lo que somos y de nuestra circunstancia. Este enfoque alejado de la realidad nos impide vivir conscientes, con los pies en la tierra y los ojos despiertos. Por tanto vivimos otra realidad producto de nuestra interpretación sesgada del mundo. Esto nos lleva a sentirnos pequeños, frustrados, cegados, superiores, desconectados, insatisfechos..

La confianza en uno mismo desde el asesoramiento filosófico se trabaja desde el análisis de nuestra filosofía operativa, de nuestras creencias limitadas, poniendo luz en esos espacios que queremos llenar y dejando que hable mi ser esencial. A través de un ejercicio de aceptación y vulnerabilidad. Esto es lo que se considera una actitud filosófica compromiso y disposición para ver las cosas tal y como son.